El Alcázar de Segovia, un castillo de cuento de hadas

Todo aquel que haya visitado Segovia sabe a la perfección que esta ciudad castellanoleonesa rebosa de historia y cultura. No obstante, pese a poseer miles de lugares de gran interés turístico, debido a su majestuosidad, el Alcázar de Segovia, junto al impresionante Acueducto romano, presiden todos los monumentos arquitectónicos de la ciudad.

El Alcázar de Segovia

El Alcázar de Segovia, una de las inspiraciones para el Castillo de la Cenicienta de Walt Disney, se alza en la confluencia de los ríos Eresma y Clamores. La fortaleza es uno de los castillos españoles mejor conservados. El edificio de divide en dos núcleos. El primero lo forma un patio herreriano con foso, el puente levadizo, la torre del homenaje y dos cubos circulares con chapiteles. El segundo es el interior y cuenta con una estupenda capilla y las salas nobles de la Galera, las Piñas y el Tocador de la Reina. Además, tiene cuatro pisos con buhardillas y amplios sótanos.

Historia

El Alcázar de Segovia

Los restos más antiguos hallados en el lugar hacen suponer que en tiempos de la dominación romana de la ciudad ya hubo de haber un castro o fortificación. Sobre los restos de éste, el alcázar fue erigido como fortaleza hispano-árabe.

En la Edad Media, por su seguridad como por la proximidad de zonas de caza, el Alcázar se convirtió en una de las residencias favoritas de los Reyes de Castilla, en especial de Alfonso X.

El Alcázar de Segovia

La fortaleza sirvió posteriormente como prisión de Estado hasta que en 1762 Carlos III fundó en Segovia el Real Colegio de Artillería que tuvo su sede en el alcázar. En 1862, un incendio destruyó las suntuosas techumbres de las salas nobles.

En 1931 fue declarado monumento histórico artístico. En el año 1953 se creó el patronato del alcázar que es el responsable del museo que se puede visitar en su interior.

Decoración y arquitectura

Puente y foso del Alcázar de Segovia

Del Alcázar de Segovia destaca la sala de los Reyes que está decorada con un artesonado de hexágonos y rombos dorados y con un curioso friso con 52 imágenes policromadas y sedentes. En la sala del Trono, sobresale la cúpula mudéjar y las yeserías gótico-mudéjares. Sus paredes están recubiertas con terciopelo y con retratos de distintos reyes. La torre del homenaje fue edificada por Juan II en plena transición del románico al gótico. Mide 80 metros de altura y se encuentra decorada con excelentes esgrafiados y doce magníficas torrecillas. Se accede a través de un pasadizo. Destaca la torre de Alfonso X el Sabio, desde la cual el monarca estudiaba el firmamento, y las estupendas salas interiores decoradas con artesonados mudéjares y ricas yeserías.