Arquitectura de la Edad Media en el siglo XXI

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Fuente: wikipedia

A 200 kilómetros al sur de París, en la localidad de Treigny perteneciente a la Borgoña, las técnicas modernas de arquitectura han sido descartadas en un proyecto personal que busca reconstruir el antiguo castillo de Guédelon empleando los mismos medios, tanto técnicos como materiales, que hace casi siete siglos.

El ideólogo principal de este proyecto es Michel Guyot, un apasionado de los edificios antiguos que se hizo con el terreno con la intención de construir un edificio moderno, pero que cuando se descubrieron los restos del antiguo castillo no dudo en derruir la nueva edificación y emprender un proyecto que ya dura 20 años en el que se seguirían los pasos de antaño para reconstruir la antigua fortaleza del siglo XIII sin usar absolutamente ningún medio moderno.

La situación estratégica del castillo permite conseguir la piedra y madera en el bosque cercano y la cantera presente a pocos kilómetros, pudiéndose encontrar en esta peculiar obra todos los oficios necesarios en la Edad Media, como carreteros, cesteros, peones, leñadores o canteros.

Este proyecto despertó en sus inicios, allá por 1997, la simpatía de la Unión Europea, que cubrió gastos durante aproximadamente 3 años, pero en la actualidad son las donaciones altruistas de los cerca de 300.000 turistas que visitan la zona cada año las que han permitido que la iniciativa siga adelante, así como la apertura al público, que pueden observar los trabajos pagando una entrada. También es posible sumarse al proyecto de forma activa se imparte un curso de Maestro de Obras que permite hacerlo.

Se trata de una iniciativa que ofrece la posibilidad de resolver preguntas y enigmas sobre la historia de la arquitectura medieval, así como plantear posibles alternativas dentro del marco de la construcción sostenible.

El Castillo de Chambord, esplendor renacentista francés

Castillo de Chambord

El Château de Chambord es una fortaleza digna de aparecer en los cuentos de hadas. Su hermosa arquitectura y forma transmiten una sensación de poderío y magia que no deja a nadie indiferente. Pese a que el castillo real es uno de los más grandes de los Castillos del Loira, su construcción fue pensada únicamente para albergar el pabellón de caza para el rey Francisco I.

Un pabellón de caza único en el mundo

El Castillo de Chambord se encuentra en un enclave único, en el corazón del mayor parque forestal cerrado de Europa (cerca de 50 kilómetros cuadrados cercados por un muro de 32 kilómetros de largo). En 1516, el rey Francisco I regresa de Italia, junto con Leonardo da Vinci, deseando realizar un gran edificio en el estilo del Renacimiento italiano.

Castillo de Chambord

La residencia de caza, elegida por Francisco I en 1519 se transforma rápidamente en una inmensa creación arquitectónica de una alta ambición. La edificación de Chambord se convierte en testigo de las dos grandes pasiones de este monarca francés: la caza y la arquitectura.

La majestuosidad de su arquitectura y estilo

El castillo de Chambord tiene una silueta única, con sus 156 metros de fachada, 426 estancias, 77 escaleras, 282 chimeneas y 800 capiteles esculpidos.

Castillo de Chambord

El Château de Chambord es una maravilla digna de contemplar en todo su conjunto. La claridad geométrica del plano de Chambord, basada en un cuerpo central perfectamente cuadrado en cruz griega, la armonía de sus proporciones y la fantasía de sus tejados de pizarra con torrecillas, chimeneas y ojos de buey vertiginosos.

Molière en Chambord

La compañía de teatro de Molière, el gran dramaturgo francés,  realizó varias presentaciones de comedias ballets acompañadas por música de Lully. Tanta era la pasión del rey Luís XIV por la comedia del autor y por el castillo, que en 1670, Molière realizó la primera representación de El burgués gentilhombre en la sala de los guardias en el primer piso.

Castillos que parecen de princesas

Podría ser perfectamente el castillo que habías imaginado mientras leías una novela histórica. Es el Chateau d´Useé y se encuentra en la comuna de Rigny – Ussé, en Francia. Su arquitectura hace recordar a los castillos de princesas de cuentos y novelas que alguna vez hemos leído. 

Fue construido en el siglo XV y dicen que el autor del cuento “La Bella Durmiente” se inspiró en su arquitectura para convertirlo en el protagonista de los acontecimientos en los que se ve envuelta la princesa durante todo el transcurso. Su impresionante arquitectura verdaderamente lo hacen ser un auténtico castillo de princesas que cautiva a todos los viajeros que hasta aquí se desplazan para contemplar toda una obra maestra arquitectónica.

Su ubicación a lo alto de la colina lo hacen visible a varios kilómetros de distancia, siendo así más majestuoso de lo que ya es.